Siervos, obedeced a vuestros amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de vuestro corazón, como a Cristo; no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios. Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.
Y vosotros, amos, haced lo mismo con ellos, y dejad las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de vosotros está en los cielos, y que para El no hay acepción de personas.
Nos cuesta trabajo entender cómo era la vida de un esclavo en aquella época. Es cierto que había amos que eran considerados con sus esclavos, pero no era la tónica común.
La vida de un esclavo era terrible. Aristóteles loes defina como “herramientas vivas”. La ley era muy clara, el abogado romano Gayo, en sus Instituciones, establece: «Queremos advertir que se acepta universalmente el hecho de que el amo tiene poder de vida y muerte sobre el esclavo». Si el esclavo intentaba escaparse, en el mejor de los casos se le marcaba en la frente con un hierro candente una F de fugitivus, y en el peor se le mataba.
Juvenal cuenta que una matrona romana mandó matar a un esclavo simplemente porque se enfureció conel. A las protestas de su marido, respondió: «¿Es que consideras persona a un esclavo? ¿Dices que no ha hecho nada malo? Bien; pues lo mando porque me da la gana: mi voluntad es razón suficiente».
El esclavo era una propiedad que estaba totalmente a merced y los caprichos de sus amos.En este contexto Pablo les dice a los esclavos que deben obedecer a sus amos. El verbo que utiliza ni indica una acción puntal sino durativa, es decir que han de tener una actitud de permanente obediencia. Añade que, además han de trabajar con la sinceridad de vuestro corazón, como a Cristo; sirviendo
de buena voluntad el verbo que utiliza significa benevolencia, una inclinación a realizar actos de generosidad o amor. Estas exigencia son muy duras para el esclavo, pero lo que llama totalmente la atención es que pide a los amos
“haced lo mismo con ellos, y dejad las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de vosotros está en los cielos, y que para El no hay acepción de personas.”
Estamos hablando de una exigencia encubierta de la finalización de los principios básicos que sustentaban la esclavitud. Propone sustituir una dependencia extrema por una relación de mutuo respeto. No solo era una propuesta increíble sino que constituía una auténtica revolución, proponía la finalización de la
esclavitud.
1. Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. De David.
2. Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos.
3. Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.
4. Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.
5. Salmodiad a Yahveh los que le amáis, alabad su memoria sagrada.
6. De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo.
7. Y yo en mi paz decía: «Jamás vacilaré.»
8. Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado.
9. A ti clamo, Yahveh, a mi Dios piedad imploro:
10. ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?
11. ¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio!
12. Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;
13. mi corazón por eso te salmodiará sin tregua; Yahveh, Dios mío, te alabaré por siempre.




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