Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Aquel que da el ser, ama también al que ha nacido de Él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
Pues en esto consiste el amor a Dios: que guardamos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo.
Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No solo con agua, sino con agua y con sangre: y el Espíritu es quien da testimonio, porque el espíritu es la verdad
La Primera Carta del Apóstol San Juan nos explica que quien ha nacido de Dios vence al mundo. Y creer en Jesús como Mesías, es lo que nos hace Hijos predilectos de Dios. Dice también Juan que el auténtico amor a Dios se demuestra cumpliendo sus mandamientos. Es, en cierto modo, una aplicación teológica del antiguo refrán castellano: “Obras son amores, y no buenas razones”.
“Obras son amores y no buenas razones”; “dímelo hilando”; “el mundo actual necesita más testigos que predicadores”. Es fácil decir con palabras que amamos a Dios, pero es difícil demostrarlo con nuestras obras. Cristo nos dio un solo mandamiento, un mandamiento nuevo: que nos amemos como él nos amó. Si intentamos cumplir este mandamiento de Cristo somos buenos cristianos, si no hacemos todo lo posible por cumplirlo no somos buenos cristianos y no podemos decir que amamos de verdad a Dios. Él dice que ama a Dios, pero no ama a sus hermanos es un mentiroso, nos dice san Juan. La mejor prueba de nuestro amor a Dios es nuestro amor a los hermanos, es el cumplimiento del mandamiento nuevo de Jesús. Si el mundo ve que los cristianos queremos amarnos como Cristo nos amó, creerá en nosotros y, consecuentemente, creerá en el Cristo en el que nosotros decimos creer. La mejor manera que tenemos los cristianos para convertir nuestro mundo a Cristo es cumplir el mandamiento nuevo que él nos dio. ¡Que el cumplimiento del mandamiento nuevo de Jesús, sea la mejor prueba de nuestro amor a Dios!
.- En esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos.





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