Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.
En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.
Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes.
Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca!
No sigáis engañándoos unos a otros.
Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo.
En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.
"Despojaos del hombre viejo"
Pronto comienzan las manipulaciones humanas sobre el mensaje de Cristo. Algunos miembros de la comunidad han comenzado a exigir el seguimiento de las normas de la Ley judía, especialmente la sujeción a la circuncisión. Han surgido también dudas o interpretaciones de la divinidad de Cristo y una supuesta competencia con Tronos, Dominaciones, Potestades, Principados… Unas opiniones, dudas o interpretaciones que llenan también nuestro mundo actual.Pablo, a pesar de no ser una Iglesia fundada por él, acude en auxilio de la verdad. Pretende convencer a los cristianos de Colosas de la absoluta divinidad de Cristo, en nada dependiente de ningún tipo de seres espirituales. Anima a la Iglesia para que sepa y pueda huir de los vicios antiguos y a practicar las nuevas virtudes.
Todos llevamos dentro de nosotros el espíritu del hombre viejo. No terminamos de creer que solamente la fe en Jesús es la fuente de la salvación y nos empeñamos en seguir practicando y exigiendo la participación en ritos propiciatorios ya obsoletos, con la convicción de su poder y bondad porque fueron decretados en tiempos anteriores. No todo lo antiguo es santo; necesitamos descubrir en el Evangelio de Cristo qué es bueno conservar y qué es necesario cambiar y lo cambiemos. Sólo si dejamos ganar la partida al hombre nuevo, podremos sentir que Cristo los es todo en nosotros y en todos.
«Como fruto de la Cruz, se derrama sobre la Humanidad el Espíritu Santo» "Es Cristo que pasa"
SEÑOR, ¿no es pedirme mucho al decirme que salte de gozo cuando me odien, me marginen, me insulten? No. Veo que esos malos tratos serían por causa del Hijo del hombre. Lamentablemente, ése no es mi caso. Ojalá fuera mi testimonio tan claro y en toda circunstancia, que me tomaran por un chi-flado por ti. Hazme dichoso en la pobreza, el llanto y la necesidad, la perse-cución... ¡Como tú!





No hay comentarios:
Publicar un comentario