martes, 24 de febrero de 2015

LIBRO DEL ÉXODO 17, 3-7




 El pueblo tiene sed y murmura de Dios. Pero el Señor, compasivo y misericordioso muestra a Moisés como sacar agua de las piedras.. Dios socorre al pueblo peregrino por el desierto pero le va a recordar el lugar de la revuelta de la protesta.
 
 
 
 
 
 
En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
--¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
Clamó Moisés al Señor y dijo:
--¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen.
Respondió el Señor a Moisés:
--Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
--¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?
 
 
 




 "¿Está o no el Señor en medio de nosotros?". Recordemos que, en el relato de la anunciación, Jesús es proclamado, precisamente, como aquel que es "Dios-con-nosotros". Si Dios les ha sacado de Egipto, ¿no esta obligado a facilitarles el camino por el desierto hasta llegar a la tierra prometida? Si ahora mueren de sed, o es que Dios es malo o es que no existe. “¿Está no está el Señor en medio de nosotros”? El agua refresca, lava, fecunda, regenera; el agua es uno de los símbolos de la vida. En un lugar desértico el agua es la vida misma. Cristo es para nosotros,
 
en el desierto de la vida, el agua que nos lava, refresca, regenera y da la vida nueva
 
 
 
 
 
 CREER, BAUTIZARSE Y SER SALVO
 
 
 
 
 

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