jueves, 20 de febrero de 2014

MATEO 8 ; 23-24



"Luego subió a la barca y sus discípulos lo siguierón . De repente , se levanto una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca. Pero  Jesús estaba dormido "


Si vamos ha hacerle frente a la preocupación y a la ansiedad lo primero que debemos hacer es plantarle cara a la realidad.

La barca de nuestra vida, muchas veces nos da la sensación que va a la deriva, y nos agobiamos pues en nuestro interior no estamos tranquilos.

Los discupulos se asustan, Jesús duerme.

Si tenemos nuestras consciencias tranquilas, si estamos en paz con nosotros mismos y con lo que nos rodea, y nuestra vida la ponemos en manos del Padre con total confianza, por muchos bandazos que de nuestra barca, también dormiremos.



Señor, que tus manos nos protejan en medio de la tormenta, que la barca de nuestra vida no vaya dando banadazos de un mar a otro, sin tener puerto fijo, se tu nuestro puerto, nuestra barca y el timonel que la maneje






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